El médico de vuestro hijo y su equipo os proporcionarán toda la información que necesitéis sobre la enfermedad del niño y sus alternativas terapéuticas. Pero a veces, y generalmente debido a la ansiedad y al temor a lo que os vayan a decir, podréis encontraros con cierta dificultad para retener la información médica. Otras veces, ese mismo miedo puede bloquearos y hacer que se os olvide preguntar cosas sobre las que llevabais días pensando.
¿Qué podéis hacer?
- Anotad en un cuaderno las dudas y llevadlo a la consulta. También podéis pedir a un familiar o amigo que os acompañe y sea él o ella quien pregunte o tome nota de la información recibida.
- Pedid a los médicos un planning del tratamiento de vuestro hijo.
- Buscad el momento más adecuado, en el que tanto vosotros como los profesionales tengáis tiempo de hablar con tranquilidad.
- Evitad buscar información en internet, los médicos serán la mejor fuente.
- Apoyaos en el equipo de enfermería para familiarizaros con las rutinas y los tratamientos.
- Realizad preguntas cortas y directas. Una cada vez, y esperad a que el médico responda para hacer la siguiente.
- Si no entendéis la información, pedid que os la repitan tantas veces como sea necesario hasta tener una idea clara de lo que está sucediendo.
- Solicitad información al personal sanitario acerca de los cambios y acontecimientos previsibles. Cuando ocurran, sabréis que entran dentro de "lo normal".
- Preguntad cómo podéis colaborar en el cuidado del niño. De esta forma os familiarizareis con la enfermedad y sus tratamientos más rápidamente.
- Participad en la toma de decisiones y hacedle saber al médico cuáles son vuestras principales preocupaciones.
- El médico no puede adivinar lo que necesitáis; indicádselo en todo momento.
Recordad: es más importante preguntar y aclarar que sufrir la angustia de no saber. El diálogo con el médico facilitará el desarrollo de una relación cordial y sincera, necesaria para poder colaborar juntos en la curación de vuestro hijo.