En general, los tipos más frecuentes de cáncer en la adolescencia se pueden dividir en dos grandes grupos:
Es el tipo de cáncer infantil más frecuente y supone alrededor del 33% de todos los casos.
La Leucemia Linfoblástica Aguda (LLA) es la más común en niños y constituye el 80% de las leucemias infantiles. Sin embargo, en la adolescencia no es tan frecuente. Es una enfermedad que se origina a partir de una célula linfoide de la médula ósea que pierde sus características y su función, convirtiéndose en una célula tumoral (linfoblasto). Existen distintos tipos de LLA según el tipo de célula linfoide a partir de la que se haya originado el tumor.
La Leucemia Mieloblástica Aguda (LMA) no es tan frecuente en niños. Se origina a partir de las células mieloides y en algunos casos el tratamiento de elección es el trasplante de médula ósea.
Los linfomas se dividen en dos tipos: linfoma de Hodgkin y linfoma no-Hodgkin.
El linfoma no-Hodgkin se origina a partir de un linfocito inmaduro que está en los ganglios linfáticos, cumpliendo su función en el sistema inmune. Desde el punto de vista práctico, el linfoma no-Hodgkin se podría considerar una 'leucemia con bultos' y con nula o poca enfermedad localizada en la médula ósea. Por eso, el tratamiento de esta enfermedad es muy similar al de la leucemia linfoblástica.
La enfermedad de Hodgkin afecta sobre todo a adolescentes y se ha relacionado con el virus de Epstein-Barr. Es uno de los tumores con mejor pronóstico de curación.
Es el tumor óseo más frecuente en niños y adolescentes.
Comienza en las células óseas inmaduras de los tejidos óseos. Se localiza sobre todo en el extremo de los huesos largos (fémur, tibia) y alrededor de la rodilla; también puede aparecer en los huesos del brazo.
Es el segundo tumor óseo maligno más frecuente. En la mayoría de los casos aparece en las costillas o en los huesos largos.
Sin embargo, puede localizarse también fuera de los huesos (tumor de Ewing extraóseo) o como una forma más diferenciada que se conoce como tumor primitivo neuroectodérmico (PNET, por sus siglas en inglés).
Los tumores cerebrales pueden originarse a partir de distintas células: parénquima, epéndimo, glia, etc. Su tratamiento y pronóstico dependen de factores como su ubicación en el cerebro, su grado de extensión, la edad del niño, su estado de salud. Uno de cada cinco tumores cerebrales infantiles son meduloblastomas, que se originan en el cerebelo.
Es el tumor del tejido nervioso extracerebral más frecuente del niño; a menudo se diagnostica durante el primer año de vida. Se origina a partir del sistema nervioso simpático, localizado en los ganglios simpáticos que discurren a ambos lados de la columna vertebral y en la glándula suprarrenal, localizada encima del riñón. Por eso puede aparecer en tórax o en el abdomen. En ocasiones comprime la médula espinal y produce pérdidas de fuerza en las extremidades o alteraciones de los esfínteres.
Son tumores poco frecuentes, (ocurren en 2.4 casos en un millón de niños) y representan sólo el 1% de los casos de cáncer en adolescentes.
Habitualmente aparecen en las gónadas (testículos u ovarios). Sin embargo, también pueden aparecer en otros sitios del cuerpo: abdomen, mediastino y cerebro.